8 años...
primera parte ....
“Ocho años”
En la mañana abrí los ojos, algo me parecía extraño, mi madre daba vueltas por toda la casa, nunca comprendí lo que ahí ocurría, el teléfono sonaba y un estruendo se escucho en casa, entonces recordé la sonrisa de papá, él no había llegado a dormir, cerré los ojos, sin saber nada de lo que pasaba aún, en un segundo regrese, y nuevamente los ojos de papá aparecieron en mi mente, recordé.
Él estaba sentado frente a una lámpara en el comedor hablaban y hablaban, yo poco entendía, poco era lo que oía, hablaban de salvar un auto la adquisición que papá deseaba tanto si hubieran visto como estaba esa mañana de verano por fin obtenía su auto, su sueño, escuche como él decía que prefería su casa antes que su tesoro más preciado y algo del bien de la familia, que para eso luchaba, sólo alcance a ver un montón de papeles con números inmensos y yo apenas se lo que es el número diez, sentí a mamá venir hacia mi y regrese a la cama. A la mañana siguiente sentí un ruido y una especie de camioneta gigante y un hombre vestido de azul se robaba aquel auto de color verde, corrí rápidamente
- papá, un hombre roba el auto - él respondió:
- hija, simplemente el auto se fue, ya no existirá más en casa, se fue a dar un paseo, algún día regresará – esa fue la frase del día.
Abrí, los ojos nuevamente y mi abuela estaba sentada en mi cama, me dijo que pasara lo que pasara, nunca recordara a papá con una cara triste sino tan feliz como antes.
Era la tarde más feliz de mi vida por fin papá y mamá tenían tiempo para ir a jugar a la plaza conmigo, los árboles eran cada vez más cafés, las hojas amarrillas estaban ahí, se cruzaban y el globo pintado de mi color preferido era lo mas lindo, pero lo que más me gustaba ver frente a mis ojos era la figura de papá y mamá, sentados al lado de una rosa en donde había una mariposa, desde donde estaba yo, todo se hacia más cercano, y de un segundo a otro todo me parecía más lejano, este era mi juego preferido del parque, una vez que el sol desapareció y aún no se por que ese día tuvo que acabar papá se veía tan bien, de la mano de mamá y sobretodo, yo de su otra mano, al llegar a casa la abuela nos esperaba con una taza de chocolate caliente, ese día papá estaba muy contento y yo también, por que él lo estaba pues estaba tranquilo sin una calculadora en mano y de papeles o frente al computador de su oficina. Al terminar el chocolate mi padre fue a mi habitación y me contó un cuento, al terminar me dijo - te quiero mucho hija, siempre te voy a cuidar pase lo que pase, sueñe con los angelitos mi niñita - y yo le respondí - yo también te quiero mucho -.
En la mañana abrí los ojos, algo me parecía extraño, mi madre daba vueltas por toda la casa, nunca comprendí lo que ahí ocurría, el teléfono sonaba y un estruendo se escucho en casa, entonces recordé la sonrisa de papá, él no había llegado a dormir, cerré los ojos, sin saber nada de lo que pasaba aún, en un segundo regrese, y nuevamente los ojos de papá aparecieron en mi mente, recordé.
Él estaba sentado frente a una lámpara en el comedor hablaban y hablaban, yo poco entendía, poco era lo que oía, hablaban de salvar un auto la adquisición que papá deseaba tanto si hubieran visto como estaba esa mañana de verano por fin obtenía su auto, su sueño, escuche como él decía que prefería su casa antes que su tesoro más preciado y algo del bien de la familia, que para eso luchaba, sólo alcance a ver un montón de papeles con números inmensos y yo apenas se lo que es el número diez, sentí a mamá venir hacia mi y regrese a la cama. A la mañana siguiente sentí un ruido y una especie de camioneta gigante y un hombre vestido de azul se robaba aquel auto de color verde, corrí rápidamente
- papá, un hombre roba el auto - él respondió:
- hija, simplemente el auto se fue, ya no existirá más en casa, se fue a dar un paseo, algún día regresará – esa fue la frase del día.
Abrí, los ojos nuevamente y mi abuela estaba sentada en mi cama, me dijo que pasara lo que pasara, nunca recordara a papá con una cara triste sino tan feliz como antes.
Era la tarde más feliz de mi vida por fin papá y mamá tenían tiempo para ir a jugar a la plaza conmigo, los árboles eran cada vez más cafés, las hojas amarrillas estaban ahí, se cruzaban y el globo pintado de mi color preferido era lo mas lindo, pero lo que más me gustaba ver frente a mis ojos era la figura de papá y mamá, sentados al lado de una rosa en donde había una mariposa, desde donde estaba yo, todo se hacia más cercano, y de un segundo a otro todo me parecía más lejano, este era mi juego preferido del parque, una vez que el sol desapareció y aún no se por que ese día tuvo que acabar papá se veía tan bien, de la mano de mamá y sobretodo, yo de su otra mano, al llegar a casa la abuela nos esperaba con una taza de chocolate caliente, ese día papá estaba muy contento y yo también, por que él lo estaba pues estaba tranquilo sin una calculadora en mano y de papeles o frente al computador de su oficina. Al terminar el chocolate mi padre fue a mi habitación y me contó un cuento, al terminar me dijo - te quiero mucho hija, siempre te voy a cuidar pase lo que pase, sueñe con los angelitos mi niñita - y yo le respondí - yo también te quiero mucho -.





